lunes, 4 de mayo de 2009

Del análisis formalista al estructuralista

Algunos han querido definir la literatura estableciendo como base de su análisis el empleo de la lengua que se suele utilizar en las obras literarias, en las cuales, como ha dicho el propio Jakobson “se violenta organizadamente el lenguaje ordinario”, alejándose así de las formas de habla cotidianas y haciendo que “el lenguaje empleado atraiga sobre sí la atención, haciendo gala de su ser inmaterial” (Eagleton, p. 15) porque suele existir desproporción entre el significado y el significante.

Precisamente sobre está definición se basaron los formalistas rusos para acordar qué era lo “literario” y luego influenciaron enormemente a los estructuralistas quienes se afirmaron, en cierta medida, en sus teorías para desarrollar el tema de la literatura.


Los formalistas, grupo de hombres que se dedicaron a teorizar respecto a la literatura y la crítica literaria, surgieron en Rusia el año 1915 y desarrollaron sus estudios hasta aproximadamente 1930, pero éstos se vieron truncados cuando Stalin y su régimen les impusieron silencio y, por lo tanto, término definitivo a sus trabajos.


Los formalistas rusos, denominados así despreciativamente por sus antagonistas, se opusieron a las “cuasi místicas doctrinas simbolistas” imperantes en ese tiempo y que tanto habían terminado por influir a los críticos literarios contemporáneos, quienes se enfocaban en el análisis del contenido de la obra y no en el estudio de la forma. El formalismo proponía hacerlo a la inversa, e incluso llegó a afirmar que “el contenido era meramente la ‘motivación’ de la forma, una ocasión u oportunidad conveniente para un tipo particular de ejercicio formal”, por ende y según sus propias afirmaciones Rebelión en la Granja de Orwell no era un alegoría al estalinismo, sino que la situación del estalinismo “proporcionó una oportunidad útil para tejer una alegoría”.

A continuación se explicará cuál es el elemento que hace que los estructuralistas estén simplemente influenciados por los formalistas y no sean continuadores de sus estudios teóricos respecto a la literatura. Si bien los estructuralistas han afirmado que el estudio de la literatura está centrado en la organización formal, tal como lo hacen los formalistas, existe una clara diferencia entre ambos.


El formalismo fue fundamentalmente criticado por quedarse sólo en el análisis lingüístico de las obras literarias, dejando de lado la dimensión del contenido de las obras. Pero siempre que estamos frente a un hecho de lengua (el cual se puede analizar de manera estructural) nos estamos remitiendo inevitablemente al plano de la significación, que en la obra literaria sería el contenido organizado como una construcción (Lotman, p. 109).


Gracias a la premisa anterior el análisis estructuralista no cae en el absurdo del formalismo, pues considera que podría estudiarse la organización del contenido en cuanto responde a un sistema ideológico, que correspondería a otro nivel de análisis estructural. Explica J.M. Lotman en su artículo Sobre la delimitación lingüística y literaria de la noción de estructura: “El estudio puramente lingüístico del texto no llega a develarnos suficientemente la idea que el autor presenta en una obra (literaria, periodística o científica), es decir a develar la autenticidad del valor semántico del texto. Aparte de la estructura lingüística, es necesario tener en cuenta la estructura del contenido que, aunque transmitida por los medios de la lengua, no es de naturaleza lingüística." (p. 119).




Referencias:




Eagleton, Terry (1983). Una introducción a la literatura. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica de Argentina, S.A.




J.M. Lotman (1964). "Sobre la delimitación lingüística y literaria de la noción de estructura". Estructuralismo y Literatura. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión.

1 comentario:

  1. NOTA: 6,5. Excelente trabajo bibliográfico y presentación aceptable, aunque faltó algo más de claridad en la exposición. De todas maneras, creo que enfatizan más en el formalismo que en el estructuralismo en análisis literario.

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